martes, 15 de diciembre de 2015



Teukinare:
Soledad y maltrato




Por Manuela Gallini
 

A pocos kilómetros de la capital del Municipio Gran Sabana,  cruzando unos antiguos morichales, encontramos Sampai, una comunidad del pueblo pemon caracterizada por su vegetación, y sus ríos de sabana. Esta comunidad, por su posición geográfica y sus riquezas naturales podría representar una de las poblaciones más ricas del municipio, en cambio el espectáculo al llegar no corresponde en absoluto con sus potencialidades.
Viviendas dejadas al abandono, basura y contaminación en cada lado se contraponen a la línea del horizonte demarcada por sus preciosos tepuyes y su extensa sabana. Los habitantes caminan por las calles, cargando sus cuerpos como si fueran pesantes fardos, sus ojos no observan el horizonte si no se quedan fijo mirando el polvo levantado por sus mismos pies, mientras los niños con sus sonrisas inocentes juegan entre las botellas de alcohol vacías que hacen de marco a toda la comunidad. 

Desde hace muchos años, numerosos han sido los proyectos para suportar esta comunidad abandonada a si misma por sus habitantes. Proyectos de turismo, piscicultura, proyectos agrícolas y sociales pero ninguno de estos sueños tuvo un final exitoso. No estoy aquí para juzgar culpas, ni responsabilidades sino para evidenciar como el problema del alcohol pueda transformar una entera población y como el uso indiscriminado de cerveza, wiski y ron pueda borrar el futuro de muchos niños y familias. 

 Hace pocos días el caso de una mujer de esta misma comunidad, que aquí llamaré Sara, para mantener su anonimato, me fue reportado por la sobrina.
Sara, mujer muda de nacimiento, se acompañó con un hombre que no solo la maltrató durante años, dejándola ciega e inhábil y la violó físicamente y psicológicamente por innumerables veces si no que ahora, con una edad mayor, la abandonó sin algún tipo de sustento económico ni social.  

Sara, como su comunidad,  representa el vacío y la soledad. Es el símbolo de una luz apagada, dejada en el aislamiento, privada de su belleza y amor a causa del odio y la violencia que caracterizan el abuso del alcohol.  Demasiadas comunidades, familias, personas se están destruyendo, olvidándose de mirar al horizonte y descubrir las numerosas posibilidades que nos ofrece esta tierra.

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